Vinicius… con mucha Saudade
El otro día en el Conde Duque de Madrid, asistimos al concierto de Toquinho y Maria Creuza en homenaje a las sesiones celebradas en el Cafe La Fusa de Buenos Aires allá por 1970 con Vinicius de Moraes. El concierto se convirtió en una sesión de espiritismo con el objetivo de contactar con Vinicius, magnífico poeta, compositor, cantante, embajador y padre de la bossa nova… Un gran personaje, fallecido en 1980. Para que la sesión fuera posible, le habían puesto un taburete y un vaso de whisky. Y es que Vinicius decía que mujeres y whisky eran la materia prima de su arte. Con este anzuelo, seguro que estaba al caer.
Y cayó. Porque el recinto a reventar celebró con frenesí la sensualidad y riqueza aromática de sus composiciones, en versiones de una abrumadora belleza. La cosa fue, en cualquier caso, de llorar. Y se lloró, a fe mia que si.
Ya desde el principio con la alegre ’Que maravilha’, se desató el torrente de “saudade” y emoción que continuó con ‘Corcovado’ y ‘Garota de Ipanema’. Aquello se volvió insoportablemente bello. Y es que la bossa nova es un género de una hermosura desarmente, dulce y cariñoso, creado por Jobim y De Moraes prácticamente de la nada.
El show fue maravilloso, en especial el tramo final, con los dos artistas cantando las monumentales ‘A felicidade’, ‘Berimbau / consolaçao’ y ‘Eu sei que vou te amar’ que nos dejaron flotando entre nuestras emociones. ¡¡¡ Qué canciones, dios mío !!!. Si llegan a ser anglosajones, Jobim y De Moraes dejan a los Beatles en una broma.
Es una pena que tuviera que terminar, aunque Vinicius ya lo advirtió: ”Tristeza nao tem fin, felicidade si”.